Cristo Negro de la Iglesia de San Felipe en Portobelo, Panamá
Foto: "Cristo Negro (Black Christ) - Iglesia de San Felipe - Portobelo - Panama" por Adam Jones, con licencia CC BY 2.0
La historia detrás de “El Nazareno”: Ismael Rivera, Portobelo y una promesa que nunca olvidó

Hay canciones que uno escucha y ya. Y hay otras que, cuando conoces la historia que tienen detrás, empiezan a sonar diferente. Eso me pasa con “El Nazareno”, de Ismael Rivera.Porque esta no es solamente una canción sobre religión. Detrás de ella hay una amistad, una lucha personal, un viaje a Panamá y una promesa que, para Ismael Rivera, terminó convirtiéndose en parte de su vida.

 

Ismael Rivera, el inolvidable Sonero Mayor, tuvo una relación muy especial con Panamá. Allí conoció a Pedro Rodríguez, mejor conocido como “Sorolo”, un panameño con quien terminó desarrollando una amistad muy cercana. Fue Sorolo quien llevó a Maelo a conocer al Cristo Negro de Portobelo, una imagen profundamente venerada en Panamá. 

 

Y aquí comienza la parte de la historia que ha pasado de generación en generación. Según el propio Sorolo y las historias que se han contado durante años en Portobelo, Ismael estaba atravesando una etapa muy difícil por su adicción a las drogas. En ese momento, su carrera también estaba sufriendo las consecuencias. Sorolo le habló del Nazareno y terminó acompañándolo hasta la iglesia de San Felipe de Portobelo. Allí, Maelo le pidió al Cristo Negro que lo ayudara a dejar las drogas y que le permitiera seguir cantando. 

 

Para quienes creen en el milagro, aquel momento marcó un antes y un después en la vida de Ismael. Y lo cierto es que su relación con el Nazareno no terminó aquel día. Maelo se convirtió en un devoto del Cristo Negro y comenzó a participar en las celebraciones de Portobelo. Llegó incluso a cargar la imagen durante las procesiones y, según testimonios de personas cercanas a la tradición, hizo una promesa relacionada con regresar durante varios años a las fiestas del Nazareno. 

 

Y entonces apareció la canción

Aquí hay un detalle que muchas veces se cuenta mal. “El Nazareno” no fue escrita por Ismael Rivera. La composición pertenece al panameño Henry Dávila Williams. Rivera fue quien la interpretó y quien, a través de sus improvisaciones y sus famosos soneos, terminó convirtiéndola en algo profundamente suyo. La canción fue incluida en el álbum «Traigo de todo», publicado en 1974.

 

Y eso hace que la historia sea todavía más bonita. Porque Ismael no necesitó escribir la canción para hacerla parte de su propia historia. La tomó, la vivió y la convirtió en un homenaje al Cristo Negro que había llegado a significar tanto para él.

 

En la canción habla de Portobelo, de sus amigos y del Nazareno. Y hay una frase que resume muy bien lo que Maelo parecía querer transmitir, el cantar sobre cómo el Nazareno le pidió que cuidara de sus amigos. Eso es importante porque la canción no habla solamente de pedir algo para uno mismo. Habla también de amistad, de ayudar al que está caído y de seguir adelante. De hecho, esa dimensión de hermandad ha sido señalada como una parte esencial del significado que Rivera le dio a la canción. 

 

Y quizá por eso “El Nazareno” terminó siendo mucho más que una canción religiosa. Se convirtió en parte de la identidad de Portobelo y en una de las canciones más asociadas con la devoción al Cristo Negro. Cada año, miles de personas llegan hasta allí para participar de las celebraciones, y la música de Ismael Rivera sigue formando parte de esa tradición. 

 

Hay algo que siempre me ha parecido especial en esta historia. No sabemos cómo explicaría el propio Ismael todo lo que ocurrió después de aquel viaje. Podemos contar lo que dijeron sus amigos, lo que él mismo expresó y lo que quedó registrado en la tradición. Pero la parte del milagro pertenece a la fe de quienes lo vivieron y lo recuerdan. Lo que sí sabemos es que Maelo nunca olvidó al Nazareno.

 

Y quizás por eso, cuando uno escucha “El Nazareno” hoy, no escucha solamente una canción de salsa. Escucha la historia de un hombre que pasó por una etapa muy oscura, encontró en la fe una razón para seguir adelante y terminó dejando esa experiencia convertida en música.

 

Ismael Rivera murió en 1987, pero su voz todavía sigue llegando a Portobelo. Y cada vez que suena “El Nazareno”, aquella promesa parece volver a caminar por las calles de Panamá.

 

Esa es la salsa que nos gusta: la que no solamente se escucha. La que tiene una historia detrás. Y por eso quisimos llevar esa historia también a nuestra camiseta nuestra camiseta “El Nazareno me dijo”: como un homenaje a Maelo, a Portobelo y a una canción que convirtió fe, amistad y memoria en uno de los momentos más queridos de la salsa.